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Un filme interactivo, por Netflix  “Black Mirror: Bandersnatch”: vos decidís cuánto dura la película

Un filme interactivo, por Netflix “Black Mirror: Bandersnatch”: vos decidís cuánto dura la película

De un momento para el otro se transformó en trending topic. No hubo mucho que explicar: simplemente Black Mirror: Bandersnatch es la película interactiva de Netflix, y desde que el viernes está disponible en la plataforma de streaming, es furor en charla de amigos y en las redes sociales.

Tal vez haya alcanzado con unir tres términos: Netflix, la serie Black Mirror e interactivo para erigir a Bandersnatch en un boom. Es una película en la que es el espectador, de acuerdo a las decisiones que toma, quien decide cómo sigue la trama, y si se acerca o no al final del filme.

O si vuelve al comienzo.

La cosa es así. A los pocos minutos de que comienza, en la parte inferior de la pantalla se dan dos opciones, y con el control remoto uno debe seleccionar una. Hay un temporizador de 10 segundos. Y depende de lo que uno escoja sucede una u otra cosa.

La primera pregunta consiste en el tipo de cereal que va a comer en su desayuno Stefan (Fionn Whitehead), el protagonista. Puede parecer inocua. Pero no lo es.

Pero vayamos a la trama. Es 1984, y Stefan es un programador de juegos inglés, que quiere adaptar el libro del mismo título de la película a un videojuego. El autor del libro, desquiciado, terminó decapitando a su mujer.

Stefan, nos enteramos más o menos pronto, sufrió la pérdida de su mamá, siendo un niño.

A partir de allí, y de acuerdo a lo que hagamos con el control remoto, “manejaremos” la vida de Stefan y su entorno. Desde la música que elige escuchar en su walkman (millennials y centennials, atentos) a si en la calle elige ir con su padre a la psicóloga, o sigue a Colin, otro programador estrella (Will Poulter). También -perdón por el spoiler, si se desea, dejar este párrafo- hay que decidir si Stefan consume o no una droga, y si salta desde un balcón, o el que salta es Colin, yo si mata o no a su padre, y, de hacerlo, si lo entierra o lo corta en pedazos.

Y ojo, porque por momentos parece que se llegó al final de la película. Y no. Sigue.

Hay un programa de TV en el que un nerd dirá si el videojuego es bueno o no, y cuando termine de decirlo sabemos que elegimos alguna opción “incorrecta”, si cabe, y volveremos a vivir y ver situaciones ya conocidas.

Dicen que la película puede durar, en el mejor de los casos, 90 minutos (o hasta 2 horas y media, y hay 5 finales distintos). Bah, lo de mejor es relativo, porque supongo que no tendrá demasiada gracia ni disfrute que todo sea lineal.

Desde luego que conviene ver Black Mirror: Bandersnatch al menos de a dos. ¿A quién echarle la culpa cuando la decisión no fue la “correcta”?

Por cierto que la visión de Bandersnatch es más una experiencia que otra cosa, y que por momentos puede resultar exasperante (y el propio Stefan advierte que él no tiene el control de su vida…). Y no hay atajo: se puede pausar, pero la barra de abajo no dice cuánto falta para que termine, porque, de nuevo, eso lo decide uno con sus elecciones. Dicen que rodaron un total de cinco horas así que, a armarse de paciencia.